sigo vivo

Anoche tenía muchas cosas en mente por escribir. Hoy se me fueron de la cabeza… como siempre. 

Estoy tratando de dejar las cosas arregladas con Christian. Anoche estuve con él. Fue lindo, pero cada vez me doy más cuenta de que no somos el uno para el otro (wow, qué noticia!) y aparte cada vez disfruto menos nuestros encuentros íntimos. Sí disfruto sus besos, eso sí, me encantan, pero cuando pasa a “lo otro” ya no hay la misma emoción o gusto que las primeras veces, por lo menos no para mí. 

Bueno, lo importante es que le he dicho lo que siento por él y hemos quedado en buenos términos. Si volvemos a vernos, bien por mí, si llego a morirme antes, por lo menos no me quedará el arrepentimiento de nunca haberle dicho cuánto significa para mí.

Ugh ya empecé con mis cursilerías. Bye.

Vi una nueva foto de él en su viaje. La posteó en Facebook. Se ve muy feliz. Le va muy bien. Me duele que nunca haya aceptado mi solicitud de amistad. Tengo que aceptar que él no me quiere en su vida. Y en realidad es lo mejor. Él se merece algo muchísimo mejor que yo. No le puedo ofrecer nada bueno. Tengo que olvidarlo.

Y en el trabajo las cosas no van mejor. Cada día me atraso más. Soy un incompetente completo. 

Todo va mal. Estoy cansado. Ojalá este fin de semana pueda hacer todo lo que tenga que hacer para prepararme para mi muerte súbita.