Finito

La noche del viernes 13 de marzo de 2015, Christian finalmente rompió conmigo. Me dijo “creo que mejor debemos ser solo amigos”. Quise preguntarle en qué fallé, pero habría sido estúpido. Era claro, yo ya conocía de sobra las razones y solo habría quedado como un patético al pedirle su “retroalimentación”.

Luego de la “ruptura” (difícil llamar así a un noviazgo que nunca existió), seguimos conversando, más que todo de sus sentimientos hacia la vida. Me asustó mucho darme cuenta de que él también se siente igual que yo a veces. No quiero que él pierda las ganas de vivir ni que piense en la muerte como la única salida a su situación actual. Y antes de pedírselo, me dijo que no me prometería que no se iba a suicidar. Eso me tiene muy asustado. Solo espero que él de veras me vea como un amigo y acuda a mí cuando sienta que no puede más. De veras lo quiero y me dolería mucho si le pasara algo. Él dijo que ha cambiado mucho y que no ya no es el mismo de antes. Creo que sí lo he notado. Por primera vez, creo que yo soy más positivo y aprecio la vida un poquito más que él. Recuerdo que en nuestra primera noche juntos fue él quien me pidió que le prometiera que no me suicidaría. Le dije que ya lo había intentado una vez y que no lo intentaría de nuevo, aunque por dentro dudaba de mi respuesta.

Después de la plática me ayudó a arreglarme para la fiesta de cumpleaños de Vivi. Él escogió la camisa, pantalón, zapatos y hasta el reloj que debía ponerme. Se notaba a leguas que no estaba satisfecho con mi guardarropas, jaja, pero bueno, se hizo lo que se pudo. También me peinó, solo con sus manos, sin peinilla. Eso fue lindo. Salimos y lo acompañé a que tome el bus de regreso a su casa. Quedamos en que nos veríamos de nuevo para compartir una pizza y platicar ya como amigos. Le dejé de tarea que piense en cuál es su verdadera pasión para ver si puede redirigir su vida profesional a eso. Yo mismo le pedí que dejáramos definida la fecha de nuestra próxima reunión, para no tener que preguntarle luego. Quedamos para el 16 de abril. La lejanía de nuestra próxima cita me recordó su estado de Whatsapp: “No one is really busy, it all depends on what number you are on their priority list“. Obviamente yo no estoy muy alto en su lista de prioridades. Nunca lo estuve. Pero eso ya no me importa. Ahora solo me importa mi vida… y quiero que a él le importe la suya. De veras quiero ambos logremos ser verdaderamente felices algún día.

Finalmente nos despedimos con un apretón de manos, así sin más. Yo, esperando que no sea la última vez que nos veamos. Él, solo Dios sabrá que pensaba.